lunes, enero 04, 2010

Sobre Nietzsche político

Sobre Nietzsche político


Por Nicolás González Varela


Prefacio al libro “Nietzsche contra la Democracia”*



Wer soll der Erde Herr sein?

Das ist der Refrain meiner praktischen Philosophie.

“¿Quién ha de ser el Señor de la Tierra?

Esta cuestión es el estribillo de mi filosofía práctica.”[i]

Friedrich Nietzsche



¿Nietzsche y la Política? ¿Nietzsche un filósofo político? ¿Es lo político el impulso esencial de su vida y pensamiento? ¿Nietzsche ético por y sobre todo? Existe una larga y venerada tradición interpretativa que niega y obtura toda posibilidad de una lectura política de la obra nietzscheana. Se la considera superficial, forzada y contraria al propio pathos de Nietzsche. Algunos nietzscheanos incluso lo definen como un pensador esencialmente antipolítico o impolítico. Si entendemos “antipolítico” como una indiferencia interna de la teoría frente al Estado, o como un extrañamiento del Estado de la reflexión práctica, no es el caso de Nietzsche. A contrariis. Sus preguntas incumben sobre los politeai, los regímenes y la forma estado, objeto tan importante de la filosofía política tradicional desde la Antigüedad. Sus preguntas y respuestas son poiético-teóricas, más que dialéctico-prácticas. Recordemos que la sustitución de una filosofía práctica dirigida a un obrar correcto y justo, cuya finalidad era el bien común, por una filosofía poiética política dirigida a construir y crear formas-Estado, tomó plena claridad en Hobbes. Y si analizamos al Nietzsche político no debemos anacronizar el contexto de sus reflexiones: es necesario pensar cuál era el concepto de Política a finales del siglo XIX. Los diccionarios históricos alemanes del siglo XIX muestran cuan poco evidente, cuán extraño aparecía el moderno concepto de política como principio inmanente de Poder, de la adquisición de Poder, de la conservación de Poder. Tradicionalmente en Alemania la ciencia de lo político se disolvía en dos disciplinas, en especial en la llamada “Teoría del Estado” y en la “Teoría del Derecho Público”. Kant divide la filosofía práctica en tres disciplinas: la Crítica de la razón práctica, la Metafísica de las costumbres y la Antropología práctica o moral. Las cátedras de la vieja ciencia política basada en el neoaristotelismo se transformaron en Alemania en cátedras jurídicas, económicas o históricas ya hacia 1860. El historiador Treitschke, contemporáneo de Nietzsche y leído por éste con detenimiento, se hizo cargo en 1863 de una cátedra en Freiburg llamada “Ciencia del Estado”, con la obligación especial de enseñar “sobre Enciclopedia de las ciencias del Estado y la Política”.

Existe el peligro de comprender al Nietzsche político no a partir de las motivaciones originarias y sus necesarias conexiones internas, sino del preguntar por su diferenciación de las formas más perfectas de pensamiento reciente. Nietzsche diferencia entre la Praxis des Politikers, es decir: la kleine Politik, la pequeña Política, “lo que hacen los políticos” (la política entendida como pura lucha por el Poder, como Macht in sich zu fühlen) Dice Nietzsche en Humano, demasiado humano: “De ahí nace la conocida práctica de los Políticos: que dice: ‘Dadme el éxito; con él tendré a mi lado todas las almas honradas, y yo mismo seré honrado a mis propios ojos.”[ii] Más adelante en el aforismo 438 señala: “Pedir la palabra: el carácter demagógico y el propósito, de actuar sobre las masas, es actualmente común a todos los partidos políticos; todos sienten la necesidad, en vista de dicho propósito, de transformar sus principios en grandes tonterías al fresco y pintarlas así en las paredes. Es cosa en la que ya no hay nada que cambiar e incluso es inútil levantar siquiera un dedo contra ello…”. En su Nachlass de 1880, fragmento 247, la kleine Politik, “pequeña Política” aparece relacionada con el amor por el Poder en sí mismo, que produce una sensación fantástica en los hombres y termina alejando a la grosse Politik de las aguas profundas. Nietzsche no limita lo político al fenómeno moderno del Poder.

La verdadera y gran Política, la große Politik que diseña la forma-Estado como medio y posibilidad de determinar el comportamiento de otros hombres en pos de una finalidad de dominio. El concepto grosse Politik nietzscheano es muy problemático y enigmático, casi tanto como sus famosos coetáneos “Eterno Retorno” o Übermensch. La expresión, un ironischer Begriff, es usada una treintena de veces en sus escritos, siempre referida a sucesos político-sociales contemporáneos ocurridos en el IIº Reich y criticando a la Realpolitik de Bismarck. Su primera aparición es en el libro de 1878, Humano, demasiado humano, Achtes Hauptstück, “Ein Blick auf den Staat”, aph. 481, titulado justamente Große Politik und ihre Einbußen, la “‘Gran Política’ y sus inconvenientes”. Pareciera ser una valoración negativa, donde la Gran Política, la estrategia geopolítica, consume los mejores ejemplares de Übermensch de las naciones europeas. Aparece en las obras publicadas, como Más allá del Bien y del Mal, también en Götzen-Dämmerung, “Deutschen”, 4, y en Ecce Homo. Como concepto aparece en los Nachlass recién en el verano de 1880. Sólo dos veces tiene un sentido positivo completo: en Más allá…, Sechstes Hauptstück, “Wir Gelehrten”, aph. 208, donde la grosse Politik está relacionada con el dominio sobre la Tierra, el Erd-Herrschaft nietzscheano y la selección de una nueva Casta o Rasse dominante. En Ecce Homo Nietzsche afirma en el capítulo “Warum ich ein Schicksal bin”, I: “El concepto de Política queda entonces totalmente absorbido en una guerra de los espíritus, todas las formaciones de Poder de la vieja sociedad saltan por el aire; todas ellas se basan en la mentira: habrá guerras como jamás las ha habido en la Tierra. Sólo a partir de mí existe en la Tierra la Gran Política.” Supuestamente Nietzsche asume que su política de transvaloración de todos los valores y Kritik a la Modernidad, ha inaugurado esta nueva dimensión de la filosofía práctica. Hay una veintena de menciones sin aclarar en la década de 1880’s y la única definición formal que conocemos del concepto recién llegará muy tarde, enero de 1889, en el Nachlass, Umwertungsheft, “Dezember 1888 - Anfang Januar 1889”, en el fragmento 1, titulado “Die große Politik.”, Nietzsche explica su idea en tres proposiciones. Primero dirá que la “Gran Política” hace a la Fisiología dueña de todas las cuestiones (incluída la social y la obrera) que creará con su poder una raza humana fuerte que eliminará los elementos parasitarios y degenerados; la segunda proposición es que la “Gran Política” es una guerra a muerte contra el vicio, y vicioso es cualquier ataque o enfrentamiento contra la Naturaleza y su Rangordnung. Nietzsche comenta sobre la “Gran Política” en dos cartas, una del 30 de abril de 1884 a su amigo el teólogo protestante Overbeck y otra a comienzos de diciembre de 1888 a su admirador y descubridor el danés Georg Brandes.

Para Nietzsche la ciencia política ha perdido de vista el contexto de preguntas que le motivan desde la Antigüedad. El Estado no está privado de telos y el telos de un Estado sólo se alcanza gracias a sus formas. Y si coincidimos que una teoría de los medios y fines del Estado es el fundamento de toda Política, tal teoría existe en Nietzsche. Y de ninguna manera de forma incidental o indistinta, ni subsumida a un horizonte moral, como sostienen muchos nietzscheanos.[iii] Y debemos afirmar que la pregunta por la finalidad del Estado no solamente es un problema significativo sino más aún, planteada correctamente, el problema fundamental de la Teoría del Estado. Sólo por su finalidad ha de justificarse en Nietzsche un Estado. Nietzsche no trata a las formas del Estado como parte de la teoría jurídica general del Estado, sino como elementos de la teoría general natural-social del Estado, invirtiendo las tendencias de la filosofía política de fines del siglo XIX. En Nietzsche existe el problema de la forma-Estado.

Para Nietzsche el Macht (Poder) del Estado es una expresión de la Wille zur Accumulation von Kraft como fenómeno de la Vida y momento indispensable de su realidad. Pero lo que constituye a un Estado en cuanto Estado perfecto es algo más que el mero Poder: son, y no en última instancia, las tareas que sólo él puede satisfacer como Mittel, como medio, el telos bajo cuyo mandato se encuentra y que depende de su forma, de su Form der Regierungen. En su filosofía práctica la máxima nietzscheana es Will man einen Zweck, muß man auch die Mittel wollen, “Si se quiere un fin (Zweck), hay que querer también los medios (Mittel)”. La manera y modalidad de distribución del Macht estatal condiciona la forma del Estado. La forma-Estado adecuada es la que permite la solución óptima de lo que Nietzsche denomina, siguiendo a Maquiavelo en la terminología, el fin de todo arte del Estado: la größter Dauer, la gran Duración. Dice Nietzsche en Humano, demasiado humano: “’Ennoblecimiento por Degeneración’: En lo que concierne al Estado, Maquiavelo dice que ‘la forma de los gobiernos es de muy poca importancia, aunque personas de medio educadas piensen lo contrario. El objetivo principal del Arte del Estado debería ser la duración, que impera sobre otra cualquier cualidad, siendo mucho más preciosa que la Libertad.’ Sólo en una gran duración firmemente cimentada y asegurada son posibles, en suma, un constante desarrollo y es posible una inoculación ennoblecedora. Para estar segura debe resistir a ese compañero peligroso de todos los tiempos, la Autoridad.”[iv] El debate aquí de Nietzsche es sobre la inestabilidad de las formas de Estado basadas en el Bonapartismo o el Cäsarismus. El término alemán Veredelung que le da título al aforismo es tomado por Nietzsche de la Biología y la Botánica del siglo XVIII y XIX y se refiere a técnicas de mejoramiento de flores y plantas; unido a Inokulation es un término también originado en la Biología, para explicar el inserción de una parte de un árbol o planta a otro de menor calidad por injerto o por embrión; o bien como la vacunación por la administración intencional de una sustancia peligrosa para inducir un ataque leve, según el Deutsches Worterbuch de los Grimm. Nietzsche utiliza muchos estos términos a partir de 1883 en muchos sentidos relacionados con la grosse Politik. En un reciente libro, Don Dombowsky, sostiene esta visión errónea de Nietzsche como un neomaquiavélico en su concepción de la ‘große Politik’ e indiferente a las formas del Estado.[v] A modo de ejemplo de las sutilezas políticas del Nietzsche tardío es su rechazo a todo Herrschaft basada en el modelo de Napoleón I, ya que el Bonapartisme es una forma-Estado inestable e incapaz de regenerar una nueva nobleza.

Sin el espesor teórico de las formas-Estado en su filosofía práctica, Nietzsche sería un maquiavélico más en la historia de las ideas. Es por ello que el problema de la Staatsformen nietzscheana puede recibir un adecuado tratamiento sólo en referencia a lo propiamente político. La encrucijada de la Machtgebilde (su formación, estructura, composición, incluso todos los elementos “asociados” al ejercicio del Poder) se puede resolver en la práctica. Y para diferenciarse de la decadente ciencia política de su tiempo, llama con precisión filológica e inactual a su política “Filosofía Práctica”. Hasta entrado el siglo XIX está claramente determinada la ubicación sistemática de la Política por más de dos siglos, y con ello los objetos de esta ciencia. La división tradicional de la filosofía en episteme práctica y poiética, en una “especulativa y contemplativa” y en una “práctica”. Esta última comprendía todo lo que se refiere a la felicidad exterior e interior de los hombres, y sus problemas se ordenan en las tres disciplinas de la Ética, la Economía y la Política. La primera trataba de “las obligaciones naturales” o de las “acciones morales a las que obliga a cada hombre la Naturaleza”; la Oikosnomos o ciencia del presupuesto era la ciencia de “organizar las acciones morales en pequeñas sociedades que se llaman familias del modo que exige el bienestar y la felicidad”; la tercera era la ciencia del Estado o Politeia, que consistía en la teoría de la “felicidad de estados enteros o de sociedades civiles y muestra los medios mediante los cuales se logra”. Cuando Nietzsche reconoce que existe en su obra una praktischen Philosophie, una philosophia practica sive moralis es otro gesto de antimodernismo epistemológico radical. Se opone a la fragmentación positivista de la vieja política de los griegos en Teoría Social del Estado, Teoría Jurídica del Estado y Ciencias Políticas, tal como se estaba realizando académicamente en la Alemania de mediados del siglo XIX. Nietzsche se enfrenta a la desmembración de la antigua Politik en una doctrina abstracta de la lucha por el Poder en-sí (Maquiavelo) y, por otra, en un derecho natural racional público (Hobbes). Cuando Nietzsche incluye en sus juicios políticos conceptos e instrumentos tomados de ciencias como la Economía Nacional, la Fisiología, la Pedagogía, la Psicología, la Antropología, la Sociología o la Geografía, que nos parecen hoy referencias extrañas y ajenas, simplemente está haciendo retornar al viejo concepto de la filosofía práctica ciencias que se “dedujeron” de ella con la Modernidad. ¿Es la grosse Politik nietzscheana el equivalente de la episteme politiké como ciencia directora? Creemos que sí.

Si superamos el obstáculo epistemológico y nos atrevemos a una lectura específica de lo político en Nietzsche, el catecismo nietzscheano invierte los términos. Las lecturas marginalmente políticas que se han realizado de la filosofía de Nietzsche, la mayoría en la cultura anglosajona, paradójicamente nos representan un Nietzsche hiperliberal, anarquista individualista, antiimperialista, que incluso puede ser una fuente valorable de recursos para el desarrollo de una teoría democrática posmoderna. El Nietzschéisme es capaz de cualquier transmutación, pudiendo transformar un autor en otro.[vi]

Cuando se desea “leer” políticamente a Nietzsche de manera crítica, la hermenéutica de la inocencia lo considera un dislate; cuando se practica la misma lectura desde un horizonte hagiográfico, resucita ante los fieles un extraño Nietzsche casi liberal, incluso un nómada escéptico, un “espíritu libre”, un “individualista heroico”, un “demócrata agonal”. La hermenéutica del Nietzschéisme con respecto a su filosofía práctica o su pensamiento en torno a lo político podría sintetizarse en el siguiente sumario dogmático: su obra es: 1) a-política; 2) supra-política, 3) anti-política. Si se estudia sesgadamente su obra desde una perspectiva política, la interpretación nietzscheanne ignora sus propias opiniones, olvida sus textos o los reduce a un grupo selecto, como un posmoderno texto litúrgico. Sus escritos del período 1862-1876 son totalmente ignorados u obviados, un clima interpretativo caprichoso del Nietzschéisme que no se reduce al Nietzsche francisé. Por ejemplo, en el mundo anglosajón hemos revisado compilaciones académicas, de prestigiosas universidades, como la de Robert C. Solomon y Kathleen Higgins, Reading Nietzsche de 1988, la de Meter R, Sedgwick, Nietzsche. A Critical Reader de 1995, ignoran completamente los trabajos de la primera época, sus conferencias y su Nachlass. La compilación de Bernd Magnus y Kathleen Higgins, de la prestigiosa editorial de Cambridge, The Cambridge Companion to Nietzsche de 1996, contiene exclusivamente rápidas menciones a El Nacimiento de la Tragedia y las Intempestivas. Se puede comprobar que antes de la mitad de los 1960’s, la mayoría de los más importantes estudios sobre Nietzsche (el de Reyburn de 1948, el de Kaufmann de 1950, el de Lea de 1957 o el de Hollingdale de 1965) exponían su exégesis más o menos de manera cronológica desde sus inicios, en consecuencia respetando el contexto y la periodicidad de su pensamiento. Desde esa época, los interpretes nietzscheanos han preferido un approach temático libre, arbitrario, con poca o ninguna observancia por la propia lógica del desarrollo intelectual de Nietzsche, eliminado toda pretensión de precisión hermenéutica. Un influyente nietzscheano como Alexander Nehamas reconoció la naturaleza problemática de las interpretaciones mutiladas de Nietzsche (como la suya propia) que ignoran todas sus primeras obras y al reducen al canon “Eterno Retorno-Voluntad de Poder-Superhombre” de los últimos cinco años de su vida (Nehamas, Alexander; Nietzsche: Life as Literature, p. 9). Basta ver que este clima interpretativo ha llegado a la misma Wikipedia. Si lo miramos desde el punto de vista textual y documental es ridículo: más de las dos terceras partes de la obra finalizada de Nietzsche (la que precede a Zarathustra, o sea: antes de 1883) no tiene casi ninguna referencia al canon de Procusto del Nietzschéisme. Es hermenéuticamente incorrecto e ignora el propio desarrollo intelectual de Nietzsche, quién sabemos que re-leía y volvía a madurar todos sus textos y manuscritos, ampliando o derivando nuevas ideas de ellos. El Nietzschéisme además viola la propia periodicidad de los textos nietzscheanos, su historia interna, reduciendo la riqueza de su pensamiento a monografías temáticas que mezclan textos de distintos momentos y épocas. ¿Qué diríamos de un filósofo que ignora las primeras obras de Aristóteles y Platón diciendo que son meras anticipaciones y balbuceos? ¿Qué diríamos de una exégesis de Marx que sólo considerara maduro los últimos cinco años de su pensamiento?

La interpretatio se transforma en un burdo mecanismo de anacronismos, extrapolaciones y arbitrariedades presentadas como necesarias. Lo accidental en Nietzsche, incluso lo anecdótico, se transforma en el núcleo central. La inexactitud filológica se revela como un approche estético, reduciendo todo a la retórica, a un juego de metáforas, de effets de style: pura literatura. La leyenda Áurea, este Paterikon insostenible desde una correcta hermenéutica a nivel filológico, doxográfico y biográfico, se derrumba al primer contacto con los propios escritos de Nietzsche. Es que el Nietzschéisme como ideología interpreta contra la propia letra y espíritu de Nietzsche. Nietzsche ya de joven se interesó por la política y la historia, de Maquiavelo a César, de Lasalle a Bakunin, de Metternich a Castlereagh, de Louis Blanc a Cavaignac, gran lector de historiadores políticos como Buckle, Gervinus, Grote, Guizot, Lecky, Taine, Tocqueville, Sybel, Treitschke, Thiers, Thierry, Macaulay, Menzel, Michelet, Mundt, Ranke, von Mohl. Desde sus primeros escritos sobre Napoleón III, hasta sus pertinentes e informadas menciones en cartas y manuscritos sobre los hechos político-sociales más importantes de los años transcurridos entre 1860 y 1880, como por ejemplo la reforma del ejército prusiano en los inicios de los 1860’s, la crisis de Schleswig-Holstein y la guerra de Prusia contra Dinamarca (1863/64), la guerra imperialista entre Austria y Prusia (1866), la introducción del sufragio universal masculino en Prusia (1867/1871), las primeras coaliciones y asociaciones obreras (1867-1868), las elecciones y luchas parlamentarias (1867-1880), sobre el partido político más importante del IIº Reich, el Nacional-Liberal (1867-1889), sobre la Iº Internacional (1869/1872), la Commune de París (1871), la guerra Franco-Prusiana (1870/1871), el debate sobre la libertad de prensa y el derecho a la información (legalizada en 1874), la famosa Kulturkampf entre Bismarck y el IIº Reich contra la Iglesia Católica Romana (circa 1871/1879), las leyes de Bismarck prohibiendo el partido socialdemócrata, el SPD (1878), las reformas sociales populistas de Bismarck (década de 1880), los problemas de la sucesión dinástica de los Hohenzollern (1888) y cuestiones menores concernientes a política internacional, crisis económico-sociales, etc. De lo que menos se puede hablar es de “indiferencia” olímpica o desdén informativo de Nietzsche por la política cotidiana de su tiempo.

Nietzsche nunca fue un demócrata. Una y otra vez en sus obras esotéricas y exotéricas acomete contra las amenazas que los limitados avances democráticos le acarrean a Europa. Y como reacción propone, no un retorno a antiguas jerarquías medievales, no un retorno a formas de restauration dinásticas o monárquicas, sino el nacimiento y cultivo de una nueva casta de dominadores que gobierne Europa y luego la Tierra.[vii]Su Ideologiekritik a la Modernidad burguesa implica una reversión epocal de todo el movimiento democrático desde 1789. Justamente en el libro Más allá del bien y del Mal, que diseña su madura Philosophie der Zukunft, su Filosofía del Futuro, Nietzsche dice que “es, en todo lo esencial, una crítica a la Modernidad[viii] Ya a Brandes Nietzsche le había confesado en una carta de febrero de 1888 que el problema de la Modernidad es “con seguridad el más importante de todos; floto alrededor de él, como un pájaro, con la mejor intención de observarlo desde arriba con un ojo lo menos moderno posible.” El movimiento democrático, “la introducción de la imbecilidad parlamentaria”,[ix] es además una simple fachada moral-política, una mascarada superestructural sin autonomía propia, teatro de la pequeña Politik, que esconde una degeneración fisiológica profunda (ungeheurer physiologischer Prozeß) que nivela hombres superiores con inferiores, creando una raza mixta de Herdentier Mensch, hombres-animales de rebaño. Para Nietzsche la grosse Politik se basa en la superior perspectiva fisiológica y resulta la clé de voûte en la lucha contra la Modernidad [x] Para Nietzsche la democracia moderna y todas sus realidades es la Verfallsform des Staats, la forma más decadente de Estado por antonomasia. Dice Nietzsche: “El descrédito, la decadencia y la muerte del Estado, el impulso a la persona privada (me cuido de decir: el Individuo) es la consecuencia del concepto de Estado Democrático (demokratischen Staatsbegriffs); en esto consiste su Misión.”[xi] Desde cualquier punto de vista objetivo, es evidente que Nietzsche puede ser leído políticamente, que existe in nuce en su obra una completa y reflexiva filosofía práctica. Y que su posición siempre oscila en torno a un fuerte y radical pensamiento antidemocrático. El primer intérprete y admirador de Nietzsche, Georges Brandes, no tuvo problemas en definir a Nietzsche (con su aquiescencia) como un pensador eminentemente político, cuya filosofía práctica tenía como base un radicalismo aristocrático. Brandes le consulta a Nietzsche sobre el empleo, en sus conferencias académicas y para definir su doctrina, de la expresión “Radicalismo Aristocrático”, a lo que le responde en una carta de diciembre de 1887: “La expresión ‘Radicalismo Aristocrático” (aristokratischer Radikalismus), que Usted me dirige, me agrada. Permítame decirle que es lo más fuerte que de mí se ha dicho.” En la misma carta Brandes, dudando de su lectura “progresista” de Nietzsche le expone sus dudas: “Me choca un poco la agudeza y pasión de sus filípicas en contra de fenómenos como la propaganda socialista y anarquista. Las ideas anarquistas de Kropotkin no son tonterías, como dice Usted.” El critico y filósofo danés Brandes publicó en 1890 en la revista Deutsche Rundschau su artículo “Aristokratischer Radikalismus. Eme Abhandlung über Friedrich Nietzsche” (Radicalismo aristocrático. Una disertación sobre Friedrich Nietzsche), donde el pensamiento nietzscheano se presentaba como de profunda inspiración ética y política. Fue un suceso e inauguró la popularidad de Nietzsche en Alemania. Seguramente por su condición étnica (judío) y política (liberal autoritario, pacifista, antiimperialista) fue el primer nietzscheano de izquierda. Si bloqueamos en la interpretación la persistencia y centralidad del interés ético-político de su radicalismo aristocrático, extraviamos el hilo rojo de Ariadna que nos permite explicar el sistema en su integridad y la tortuosa evolución del pensamiento de Nietzsche.

El presente estudio es un intento de reconstruir el Nietzsche político, con énfasis en el lado positivo de su filosofía práctica, en los elementos productivos que emergen desde el humus de su Ideologiekritik. El enfoque “apolítico” de Nietzsche, reducido a exégesis estéticas, epistemológicas, psicológicas, lingüísticas, en realidad empobrece y cercena la riqueza y amplitud del propio Nietzsche. La mutilación y reducción de la esfera ético-política de Nietzsche es perder de vista su propia coherencia como pensador. Tratamos de superar las limitaciones del clima interpretativo, un sentido común que se instaló como tradición académica a mediados de los años 1960’s y que persiste como un argumentum ad verecundiam, como argumento al respeto. Como diría Schopenhauer, una dialéctica erística en la cual en vez de razones se usan “autoridades” elegidas a la medida de los conocimientos del adversario. Y lo hacemos en dos sentidos fundamentales: en primer lugar valoramos en sí mismos los textos de Nietzsche de su etapa juvenil y media, entre 1862 y 1872, tanto los finalizados y publicados como sus manuscritos póstumos. En segundo lugar abordamos el pensamiento de Nietzsche como la de un pensador totus politicus, dialéctico-político. Nietzsche es, en todos los sentidos, más radical y más in-mediatamente político que el propio Marx. Nada escapa al conflicto histórico y bimilenario entre Señores y Siervos, ni el arte, ni la filosofía, ni siquiera la ciencia o la lógica. Con ello no hacemos otra cosa que seguir el propio espíritu de la filosofía de Nietzsche ad litteram.



[i] En: KGW, VIII, 65, 25 (247), “Umwertungsheft Frühjahr 1884”.

[ii] MA, Erster Band, Zweites Hauptstück, “Zur Geschichte der moralischen Empfindungen”, aph. 68, ‘Moralität und Erfolg’. Traducción propia.

[iii] Como se sostiene por enésima vez en un reciente libro sobre el Nietzsche político del nietzscheano italiano Roberto Escobar: “…del fatto… che alla dimensione politico-giuridica Nietzsche giunge quasi incidentalmente e in quanto vi spinto dalla sua analisi morale…”, en: Escobar, Roberto; Nietzsche politico, M&B, Roma, 2007, p. 43.

[iv] MA, Fünftes Hauptstück, “Anzeichen höherer und niederer Kultur”, aph. 224, ‘Veredelung durch Entartung’, p. 583. Traducción propia.

[v] “Nietzsche’s model of governance is Bonapartist in conception: autocratic will in the guise of popular rule. Bonaparte is the model for the Nietzschean commander […] Nietzsche, unlike Burckhardt or Taine, does not object to Napoleonic Caesarism or autocracy as such, nor to the centralization or concentration of administrative power it represented”, (Dombowsky, Don; Nietzsche’s Machiavellian Politics, Palgrave Macmillan, Basingstoke, 2004, p. 111.)

[vi] Un conocido profesor nietszcheano español, que aparentemente intenta analizar la relación intempestiva entre Ontología, Estética y Política, afirma enfáticamente que el Nietzsche político en los años 1867-1873 (el período que aquí analizamos) “poseyó una claridad histórica asombrosa y la utilizó para advertir a sus conciudadanos –en plena cresta de la ola nacionalista– del peligro que se corre cuando las ‘distancias’ (entre individuo y Estado) no se guardan y el espíritu nacionalista acaba metiéndose en la cabeza de los individuos la idea de ‘Imperio’… Nietzsche, a pesar de abogar por Alemania, tenía poco de ‘imperialista’ y este antiimperialismo es lo que le tenía la mirada fija en Grecia y en la tragedia.” (Quesada, Julio; Un pensamiento intempestivo. Ontología, Estética y Política en F. Nietzsche, Anthropos, Madrid, 1988, p. 151-152.)

[vii] A modo de ejemplo, y en una obra publicada e importante en el System nietzscheano como Más allá del Bien y del Mal. Preludio de una Filosofía del Futuro: JGB, Sechstes Hauptstück, en el capítulo “Wir Gelehrten”, aph. 208: y en el Achtes Hauptstück, “Völker und Vaterländer”, aph. 242 y aph. 251.

[viii] EH, “Jenseits von Gut und Böse. Vorspiel einer Philosophie der Zukunft”, p. 1141: “Dies Buch (1886) ist in allem Wesentlichen eine Kritik der Modernität.”

[ix] Textualmente: “…die Einführung des parlamentarischen Blödsinns…”, en: JGB, Sechstes Hauptstück, en el capítulo “Wir Gelehrten”, aph. 208.

[x] Dice Nietzsche: ‘…die Vorherrschaft der Physiologie, über Theologie, Moralistik, Ökonomie und Politik’, en: Nachlass, Hefte 9, “Umwertungsheft Herbst 1887”, 165

[xi] En: MA, I, Achtes Hauptstück, “Ein Blick auf den Staat”, aph. 472, ‘Religion und Regierung’. Traducción propia.

*: Nietzsche contra la Democracia, Editorial Montesinos, Barcelona, 2010.


Ilustración: "Nietzsche", may, 1980, by David Levine, "The New York Review of Books" (R)


Etiquetas: , , , , , ,

miércoles, julio 08, 2009

Heidegger y la universidad en el IIIº Reich


La Nueva Universidad en el IIIº Reich

Un texto inédito de Heidegger





A modo de introducción:


El filósofo Karl Jaspers recordaba en sus memorias parciales Notizen la siguiente anécdota: “En mayo de 1933… le dije: ¿Cómo puede gobernar a Alemania un hombre inculto como Hitler? ‘La educación es algo totalmente indiferente’ (ist ganz gleichgültig)–, me respondió Heidegger: ‘¡Vea usted sus maravillosas manos!’”. Son bien conocidas y documentadas las relaciones íntimas, las afinidades profundas entre el filósofo Martin Heidegger y el nacionalsocialismo. Sin embargo tanto él como sus hagiógrafos y los heideggeriannes en general han tratado de negar, obturar o minimizar los rastros de este compromiso político que cuestiona el núcleo de su analítica existencial y de la dimensión ética de su filosofía. La hermenéutica de la inocencia sostiene que incluso su paso institucional por el rectorado de la universidad de Freiburg, intervenida por los nazis, entre 1933-34, fue una misión llena de buenas intenciones para evitar que el nacionalsocialismo “politizara” la bendita autonomía académica del mandarinado alemán. Heidegger, en sus dos justificaciones post festum, tanto en Das Rektorat 1933-1934. Tatsachen und Gedanken (1983) como en la planificada entrevista póstuma “Nur nor ein Gott kann uns retten” a la revista Der Spiegel (1976), declaró que sus actividades, como rector de la universidad intervenida por los nacionalsocialistas, las había aceptado basadas en su propia filosofía práctica. Escuchemos su descargo: “El motivo que me determinó a aceptar el rectorado fue enunciado en una conferencia inaugural pronunciada en la Universidad de Freiburg en 1929, ¿Qué es la metafísica?: ‘...los dominios de las ciencias están separados los unos de los otros de modo lejano. La forma en que las ciencias tratan sus objetos es cada vez más radicalmente diferente. Esta multiplicidad de disciplinas dispersas no posee ya hoy otra coherencia que la que le es otorgada por la organización técnica de las universidades y facultades, y no tiene nada en común sino en la utilización práctica que se ha hecho de sus especialidades. En compensación, el enraizamiento de las ciencias en el fundamento de su ser es algo muerto...’ Lo que he intentado hacer, durante el tiempo en que duraron mis funciones, respecto al estado en que se hallaban las universidades, hasta en las formas extremas que han tomado hoy, se halla expuesto en mi discurso de asunción al rectorado… La autoafirmación del principio de la Universidad apunta contra la pretendida ‘Ciencia política’ que, ya desde esa época, se reclamaba dentro del NSDAP por los estudiantes nacionalsocialistas. Ese nombre de ‘Ciencia política’ tenía entonces un sentido del todo diferente del que se le asigna hoy; no designaba a la politología, sino que quería significar lo siguiente: la ciencia como tal, su sentido y su valor, se mide según su ‘utilidad práctica’ para el Pueblo. La posición contraria a esta politización de la ciencia está específicamente enunciada en mi discurso del rectorado.”


Por supuesto que todo esto es una gran fábula construida ex post para justificar su total adhesión y fidelidad a Hitler y su estado. Señalaremos aquí simplemente que Heidegger “politizó” en sesgo nacionalsocialista su universidad, que instauró el Führerprinzip (Principio del Líder) por primera vez en toda Alemania. El Führerprinzip es entendido, por Heidegger, como el presente y el futuro del Dasein alemán, su propia y peculiar ley interna en su realidad efectiva, principio que le permitirá y le otorgará la posibilidad excepcional de hacer, por sí mismo, directamente, la decisión más sublime y libre de todas: si los alemanes, en cuanto comunidad racial, quieren su propio Dasein o si eso es lo que no quieren. Aquí queda claro que el Führer, autoseleccionado entre los mejores por su capacidad en administrar con la phrónesis la energía para marchar en el deber y en la vocación más completos con su comunidad, no es el Líder u ocupa simplemente el lugar del poder porque esta de acuerdo con la voluntad de sus seguidores, ni tiene meramente el comando político, nada de ello. Para Heidegger el Führerprinzip significa convicción, certeza, certidumbre e inspiración, significa que uno está poseído por la visión phronética, el Augenblik que permite centrarse en lo esencial y que incluye la verdadera retórica que ha crecido fuera de su propia experiencia individual, en y con su Volk y su generación. Si quedaban dudas del “apoliticismo” del Rektor Heidegger podemos analizar sus nombramientos académicos, todos notorias figuras militantes del NSDAP (entre paréntesis el número de afiliado al partido nazi): Nikolaus Hilling (Gau Baden, Nº 4026344), Edouard Rehn (Gau Baden, Nº 3126323), Georg Stieler (Gau Baden, Nº 2910169), Wihelm Felgenträger (Gau Baden, Nº 5438497), Hans Mortensen (Gau Baden, Nº 289669), Kurt Bauch (Gau Baden, Nº 31096282), Otto Risse (Gau Baden, Nº 3109698) y Julius Wilser, militante igualmente del Gau Baden y especialista de los conocimientos geológicos en la guerra. Se debe destacar asimismo a Erik Franz Wolf, nombrado decano de la Facultad de Derecho, (Gau Baden, Nº 4715792), amigo y persona de confianza de Heidegger, fue nombrado decano el 1 de octubre de 1933, tenía entonces 31 años y se destacaba como un teórico extremista en la filosofía del derecho del totalle Staat; habría de escribir una obra seminal para la legitimación jurídica del SS-Staat: Das Rechtsideal des Nationalsozialistischen Staates (El ideal jurídico del Estado Nacionalsocialista, 1934); después de 1945 se arrepintió, al contrario del sepulcral silencio de Heidegger, de su adhesión política al nazismo públicamente. Este es el equipo académico de Heidegger para recuperar la perdida autonomía de la universidad alemana… Pero también basta leer este discurso para darse cuenta del grado de compromiso personal y filosófico con el IIIº Reich, incluso del grado de radicalización del propio Heidegger dentro de las líneas internas del movimiento nacionalsocialista. Se trata de jornadas de formación político-racial en la ciudad de Heidelberg organizadas las Studentenschaft, que no eran meros centros de estudiantes apolíticos, sino un bastión de las fuerzas paramilitares nazis, SA, cuyo jefe en la época era el ingeniero Oskar Stäbel. Las SA entre otras acciones crearon y administraron los primeros campos de concentración y organizaron la quema pública de libros en mayo de 1933 como los pogroms antijudíos de 1938. El rol de Heidegger tenía sentido dentro de un plan nacional de renovación nacionalsocialista de las universidades a nivel nacional, que incluían cuerpo de profesores y estudiantes. La idea era crear una comunidad racial de estudiantes y profesores, que a mediano plazo generaran y formaran los futuros Führers de la Gran Alemania. Éste era el lugar estratégico de esta conferencia, que repitió en la universidad de Kiel, allí dicta la misma conferencia pero con variantes. El rector de la universidad de esta ciudad era el químico-físico Kart Lothar Wolf, militante activo del nazismo, que le enviaba a Freiburg dotaciones de estudiantes para sus cursos de adoctrinamiento que Heidegger daba en el famoso “campo científico de trabajo” en Todnauberg. Las peripecias de este laboratorio científico-político de Heidegger lo describe con detalles el historiador Hugo Ott. La conferencia en Tübingen se integraba asimismo en el marco de las actividades llevadas a cabo por organizaciones nazis, en este caso el Kampfbund, creado en 1933 por el ideólogo Alfred Rosenberg. Heidegger además tomará parte activa en la campaña por la reelaboración de los estatutos de la universidad en el Estado federado de Bade. Esa nueva constitución, promulgada el 21 de agosto de 1933, anula la elección de los decanos por representantes de profesores, dándole ese poder exclusivamente al Rektor-Führer. Éste será elegido a su vez por el nuevo Ministerio de la Educación, el Reichsministerium für Wissenschaft, Erziehung und Volksbildung, cuyo ministro era el dr. Bernhard Rust. Heidegger menciona en su texto autojustificatorio de 1945 el carácter superficial de su militancia partidista, para agregar enseguida que se trataba de “simple formalidad” (nur eine Formsache) (GA 16, 384). Como puede verse en la conferencia, Heidegger aplica sin más las categorías existenciales de su libro Sein und Zeit de 1927: el Dasein, el concepto de autenticidad, la Decisión… En otro discurso público sobre la educación nacionalsocialista en 1934 Heidegger aclara su concepto völkische de ciencia: “‘Ciencia’ (Wissenschaft) ya no es la posesión de una clase privilegiada de ciudadanos (Klasse der Bürguer), que abusa de esta posesión como medio de lucha en la explotación (Ausbeutung) del pueblo trabajador (werktätigen Volkes). Más bien, Ciencia es meramente la forma más rigurosa y más responsable de ese conocimiento en que el Pueblo Alemán en su totalidad debe buscar y demandar por su propia existencia histórica como Estado (seines eigenes geschichtlit-staatliches Dasein) necesario para afianzar y asegurar su continuidad y grandeza y preservarla en el futuro. El saber de la verdadera ciencia no difiere en nada en su esencia (Wesen) de los saberes del campesino, del leñador, del minero, del artesano. Porque saber significa: reconocerse en el mundo en el cual hemos sido arrojados, como comunidad e individuo.” La repetida pregunta de si existe una “relación interna y necesaria” entre la analítica de Sein und Zeit y sus percepciones y valoraciones políticas, carece de sentido. Creemos que hay que invertir la cuestión: explicar cómo en la ontología heideggeriana existen indicios suficientes para hablar de una filosofía política in nuce. Una filosofía práctica viva, que lo llevará, desde años anteriores a 1930, a las proximidades del polo ideológico nacionalsocialista. En suma: lo que aquí hacemos no es otra cosa que, ad pedem litterae, seguir la propia autointerpretación de Martin Heidegger, que en confesión al filósofo Karl Löwith, afirmaba que en su concepto de “Historicidad” (Geschichtelichkeit) estaba el verdadero fundamento (Grund) de su compromiso político con Adolf Hitler.


Heidegger y las SA: El anfitrión que invitó a Heidegger a estas jornadas de formación nacionalsocialistas era el Führer Gustav Adolf Scheel, médico, jefe del distrito o Gauleiter de Salzburg. Scheel (1907-1979) era un cuadro político que ingresó en 1930 en el NDSAP, pasó por las SA, en 1931 fue designado Führer de la Heildelberg Studentenschaft hasta 1933, realizando una dura Gleischschaltung (nivelación político-racial en la neojerga nazi) en la Universidad de Heildelberg contra judíos, pacifistas, homosexuales y marxistas. En sus edictos como líder estudiantil Scheel había abogado por excluir "los estudiantes de ascendencia judía" en el "disfrute de las instituciones sociales en la universidad." En mayo de 1933 dirigió la vergonzosa quema de libros con espíritu anti alemán, la Bücherverbrennung, en Heidelberg. Su carrera fue tan “exitosa” que en 1936 fue ascendido a ReichsstudentenFührer, líder de los estudiantes de todo el Reich alemán y luego a Inspekteur de la SD de Heydrich en Stuttgart, organizando la ignominiosa Kristallnacht, el pogrom contra los judíos de 1938. En 1940 ejecutó la deportación y limpieza de judíos en Karlsruhe, dentro de la llamada Wagner-Bürckel-Aktion. También hizo el mismo trabajo en la Alsacia ocupada a Francia, creando su propio campo de concentración. Desde 1941 fue promovido a Gauleiter de Salzburg; curiosamente encabezó la represión contra los círculos estudiantiles antinazis, el Weiße Rose de Sophie Scholl en 1943. En enero de 1945 fue elevado al cargo de ministro de educación como ReichsministerFührer für Wissenschaft, Kunst und Volksbildung nombrado ¡por el mismo Hitler en su testamento!. Siguió sumando cargos y títulos, incluso el de general de las Waffen-SS. Scheel nunca renegó de su pasado, no tenía nada que ocultar, ni culpa que arrastrar: después de 1945 siguió su militancia activa en grupos neonazis. Scheel era la mano derecha de otro filósofo semioficial del NS-Staat, Ernst Krieck. Krieck (1882-1947), un pedagogo nacido en Baden, ligado a la corriente jungkonservative, los “jóvenes-conservadores”, fue rector nazi de la Universidad de Frankfurt y de Heildelberg, era un antiguo FrontsSoldaten, y no pertenecía exactamente al riñón del NSDAP. Ya en 1933, junto al filósofo Alfred Baeumler (autor de un importante estudio sobre Nietzsche político), formó con Heidegger un grupo de trabajo con el fin de hegemonizar la política universitaria e influir en Hitler. Krieck, que murió en un campo de concentración norteamericano, escribió un libro muy importante dentro de la producción literaria nacional-racial: Völkische-politische Anthropologie (Antropología política racial-popular) (1936-1938); luego de ese intento se distanció de Heidegger, formando una alianza con E. Jaensch contra las ambiciones de aquel de erigirse en el filósofo “oficial” del SS-Staat. Tanto Baeumler como Krieck, figuras claves entre la Intelligenz de la primera fase del nacionalsocialismo (1933-1936), fueron intelectuales con los cuales Heidegger colaboró muy estrechamente como lo reconocen biógrafos heideggerianos como Nolte o Safranski. Scheel había desarrollado amistad y contactos desde antes del Machtgreifung (toma del poder) de 1933. En sus exculpaciones de posguerra Heidegger le achacó su caída del rectorado y la vigilancia por el SD a Scheel, una ingratitud, ya que fue el mismo Scheel el que excluyó a Heidegger de ser convocado en la milicia popular, el VolksSturm (literalmente: “Tormenta del Pueblo”) en noviembre de 1944, salvándolo de entrar en combate contra las tropas americanas. Pero esa es ya otra historia.


Curiosa es la defensa de Heidegger contra las acusaciones de que bajo su mandato los estudiantes encuadrados en las SA y en los Stalhelm (Cascos de Acero, otro grupo paramilitar de extrema derecha) perdían horas de estudio en prácticas marciales y militares. Sabemos que durante su rectorado se impartía formación paramilitar a grupos determinados de estudiantes, bajo la dirección de Georg Stieler, profesor de filosofía y de pedagogía afiliado como vimos al NSDAP, y antiguo oficial de carrera. Esas actividades fueron secretas en los primeros años y se llevaban a cabo con el acuerdo del Reichswehr, del ejército alemán. Por testigos oculares tenemos conocimiento que Heidegger se presentaba a veces a esos ejercicios con el fin de recibir un informe de los mismos de parte del profesor. Para esas actividades se emplazó un campo de deporte a 50 km. al este de Freiburg. Durante agosto y octubre de 1933; 300 estudiantes fueron así formados por miembros del ejército del Reich, por SS y SA, a un ritmo de 3 semanas de campo por grupo. La defensa heideggeriana de los deportes marciales (en el lenguaje esópico nazi Whersport) repite al pie de la letra las ideas públicas del delfín de Adolf Hitler, el enigmático Rudolf Hess sobre la educación militar en el currículum académico.


El texto: se trata de una ponencia con el que Heidegger inaugura, en su doble papel de rector nacionalsocialista y filósofo semioficial del NS-Staat, una serie de conferencias políticas organizadas por la asociación de estudiantes nazis de Heidelberg, la Heidelberger Studentenschaft, en el aula magna del nuevo edificio de la universidad el día 30 de junio de 1933, luego publicada en el diario nazi de la ciudad Heidelberger Neuste Nachrichten el 1 de julio de 1933. La conferencia de Heidegger había sido precedida, el día anterior, por la del jefe del departamento racial del NSDAP, Rassenpolitisches Amt, el Doctor Walter Gross, cuyo título era “El médico y el Pueblo”; para más datos curriculares Gross participaría en la elaboración de las vergonzosas leyes de Nüremberg. A Heidegger le siguió el día después una ponencia del jurista más importante del IIIº Reich, Carl Schmitt, cuyo título era “El nuevo Estado de Derecho”. Sabemos que Schmitt había sido invitado por el propio Heidegger a afiliarse al NSDAP en una carta fechada el 22 de abril de 1933, que aún se conserva. Como documentación adicional el tomo 16 de sus “Obras Completas” incluye dos conferencias en agosto de 1934, dadas en la universidad de Friburgo, sobre “La universidad alemana”. En ellas se expone, en forma de guión, su visión del mundo plenamente völkische, nacionalsocialista extrema. Dos de sus apartados llevan por título: “1. Las fuerzas determinantes en la preparación de la Revolución Nacionalsocialista (nationalsozialistischen Revolution)… 2. La esencia de la Revolución nacionalsocialista en cuanto transformación (Verwandlung) de la realidad alemana”. Una de sus frases iniciales dice: “Nuestro presente alemán está henchido de una gran transformación, que se apodera de la entera existencia histórica de nuestro pueblo. El comienzo de esa transformación la vemos en la revolución nacionalsocialista” (Unsere deutsche Gegenwart aber ist erfüllt von einer grossen Umwälzung, die durch das ganze geschichtliche Daseins unseres Volkes hindurchgreift. Den Beginn dieser Umwälzung sehen wir in der nationalsozialistischen Revolution”) (GA 16, 285-286). Además debería leerse complementariamente a otro texto sobre la Universidad, “Die Universität im nationalsozialistischen Staat (La Universidad en el Estado Nacional Socialista) de noviembre de 1933 (en GA 16, p. 765). En el libro de exculpación del pasado nazi de Heidegger, escrito por un incondicional, Heinrich Wiegand Petzet y titulado Auf einen Stern augehen. Begegnungen mit Martin Heidegger. 1929-1976 (Encuentros y diálogos con Martin Heidegger, 1929-1976, : Katz Editores, Madrid, 2008), se encuentra un comentario del propio Petzet que al parecer asistió como oyente de la ponencia en la Universidad de Kiel donde repite con más o menos detalles la tesis oficial establecida por Heidegger. Petzet afirma que el discurso similar al que dió en Heidelberg "no era lo que esperaban los funcionarios del NSDAP... ya que inesperadamente esta conferencia mantenía en completo silencio el problema racial."(p. 46). El lector puede decidir por su propio juicio hasta donde llega la disonancia cognitiva de la hermeneútica de la inocencia de los heideggeriannes cuando se trata de defender a ultranza los trapos sucios del santón Martin Heidegger. Es curioso pero este texto que presentamos por primera vez en español nunca se ha publicado in extenso. Partes importantes aparecieron en la época en el diario estudiantil Deutsche Studentenschaft-Akademische Korrespondenz y en el diario local Heidelberger neuste Nachrichten, bajo el título “Das Universität im neue Reich” el 1 de julio de 1933, Nr. 150, s. 4. Las ediciones de escritos políticos de Heidegger, editadas por François Fédier, tanto en francés como en italiano, no lo incluyen. Nos basamos en la versión tomada de la compilación de Guido Schneeberger, Nachlesse zu Heidegger, Dokumente 69, p. 75, Bern 1962 y en Martin Heidegger, Gesamtausgabe, I Abteilung: Veröffentlichte Schriften 1910-1976, Band 16, Reden un andere Zeugnisse eines Lebensweges (GA 16), Vittorio Klostermann, Frankfurt am Main, 2000, edición a cargo de Hermann Heidegger, pp. 761-763. Hemos consultado además la única traducción en inglés, “The University in the New Reich”, en The Heidegger Controversy. A Critical Reader, Edited by Richard Wolin, MIT Press, Cambridge, 1998. (Nicolás González Varela)


La Universidad en el nuevo Reich


Martin Heidegger


Introducción del redactor del periódico:La Heidelberger Studentenschaft celebró, ayer por la tarde, la primera conferencia de su programa de ‘Educación Política’ (politischen Erziehungsprogramms). El rector de la Universidad de Freiburg, el profesor Martin Heidegger, disertó sobre La Universidad en el nuevo Reich. Asistieron al acto la comunidad de profesores así como representantes de la ciudad de Heidelberg; además del estudiantado y el público que en gran número ocupó el aula de la nueva sede universitaria, completando la máxima capacidad del Auditorio Magno, en el cual los oradores darían sus discursos. Los oyentes que aguardaban con expectación no fueron decepcionados, cuando las palabras pronunciadas por Heidegger señalaron con profundidad los acontecimientos de nuestro tiempo y las líneas programáticas a seguir en el futuro. Heidegger fue recibido con una cordial bienvenida por el líder de la Heidelberger Studentenschaft, Gustav Adolf Scheel, y entre otras cosas afirmó:

Tenemos ahora un nuevo Imperio (neue Reich) y la Universidad esta recibiendo sus tareas de la voluntad de existencia (Daseins-willen) de este Imperio (Reiches). Hay una revolución (Revolution) en Alemania y debemos preguntarnos: ¿existe la revolución en la Universidad también?... ¡No! La lucha todavía consta aquí de meras escaramuzas y refriegas. Hasta ahora, la ruptura solamente se ha alcanzado en un solo frente de combate: porque la nueva vida del Pueblo es formada tanto en el Campo de Trabajo (Arbeitslager) como en la asociación educativa (Erziehungsverband) además de la Universidad, esta última ha sido relevada de tareas educativas a las que creyó tener un derecho de exclusividad.

La posibilidad que podría existir es que la Universidad sufriera la muerte a través del olvido y perder así el último vestigio de su derecho en tanto poder educacional (Erziehungskraft). Por eso debe integrarse de nuevo en la Comunidad Racial-Popular (Volksgemeinschaft) y sumarse junto al Estado (Staat). La Universidad debe volverse de nuevo una Fuerza Educativa (Erziehungsmacht) que recurre al conocimiento para educar a los Líderes del Estado (Führerschicht im Staat) en y hacia el saber (Wissen). Esta meta demanda tres cosas: 1) conocimiento de la Universidad hoy; 2) conocimiento de los peligros que tiene el presente para el futuro; 3) el nuevo valor (Mut).

Hasta ahora investigar (geforscht) y enseñar (gelehrt) en la Universidad han sido llevados adelante tal como lo fueron durante décadas. La Enseñanza (Lehre) había de desarrollarse por fuera de la Investigación (Forschung), uno debía buscar encontrar un equilibrio agradable entre las dos. Estaba siempre el punto de vista del maestro que hablaba fuera de aquella noción. Nada le concernía a él en su relación con la Universidad en tanto comunidad (Gemeinschaft). Por otro lado, la Investigación se puso fuera del alcance de la mano y disimulaba su incertidumbre detrás de la idea del progreso científico y educativo internacional. La docencia, que se había quedado sin objeto, se escondió detrás de los requisitos de examen.

A través de una feroz lucha (scharfe Kampf) se debe combatir esta situación imbuido en el Espíritu Nacional Socialista (nationalsozialistischen Geist), y no se puede permitir que este espíritu sea sofocado por humanizaciones (humanisierende), representaciones cristianas (christliche Vorstellungen) que suprimen su incondicionalidad (Unbedingtheit). Ni siquiera basta con tomar esta situación nueva por todo un cuadro con un toque de color político. De gran peligro (Gefahr) son los planes sin compromiso y eslóganes (Schlagworte), que son lanzados por todas partes; así, también, es el ‘nuevo’ concepto de Ciencia (Wissenschaftsbegriff), que no es más que el viejo con un fútil apuntalamiento antropológico. Todo de lo que se habla en torno a la palabra ‘Política’ (Politischen) es como mucho un sinsentido, que nada hace por acabar con la manera vieja y rutinaria de hacer y de pensar las cosas (dem alten Schlendrian). Lo que la gravedad real de la nueva situación exige es la experiencia de la urgencia (Not), es el compromiso activo con las condiciones reales (die zugreifende Auseinandersetzung mit den wirklichen Zuständen). Solamente esa Tarea (Einsatz) está justificada por el total compromiso interno con el futuro. El peligroso lamento que ya hemos escuchado: ‘la Ciencia es puesta en peligro por la cantidad de tiempo perdida en los Campos de Trabajo en deportes marciales (Whersport) y otras actividades similares’. ¡Pero qué sentido tiene, hablar de tiempo perdido, cuando la cuestión de que se trata es la de luchar por el Estado! (für den Staat zu kämpfen!) El peligro no puede provenir de trabajar para el Estado. Viene solo de la indiferencia y la resistencia (Widerstand). Es por esa razón que solamente la fuerza verdadera debe tener acceso al camino correcto (rechten Weg), pero jamás sin entusiasmo, desganadamente.

El nuevo valor (Mut) ve todos estos peligros muy claramente. Solamente eso es lo que abre nuestros ojos a todo lo que está por venir y que emerge ahora. Esas fuerzas que a cada maestro y a cada alumno fuerzan a crear en sus mentes la decisión (Entscheidung) en torno a las preguntas fundamentales de la Ciencia (Grundfragen der Wisssenschaft), y esta decisión (Entscheidung) es de importancia epocal, porque sobre ella va a depender si nosotros, Alemanes, quedaremos como un pueblo que será, en el más alto sentido de la palabra sabio (wissendes Volk). La nueva docencia (neue Lehre) que esta brotando aquí no significa que meramente se lleva al Conocimiento, pero se deja a los estudiantes aprender e induce a ellos hacia el aprender. Significa facilitar en uno mismo el ser asediado por lo desconocido (Unbekannten) y entonces ser Amo (Herr) adecuado para comprender los conocimientos, significa estar seguro de la Visión (Blick) de lo esencial. Es de ese tipo de docencia de la cual emerge una investigación verdadera (wahrhafte Forschung), entrelazada con la totalidad que llega hasta el fin por su arraigo en el Pueblo (Verwurzelung im Volk) y su deuda con el Estado (Bindung an den Staat). El estudiante es forzado fuera de la incertidumbre de todas las cosas (Unsircherheit aller Dinge), con lo que la Tarea (Einsatz) es conectada con la Necesidad (Notwendigkeit). Los estudios en la Universidad deben volverse de nuevo un riesgo (Wagnis), no un refugio para el cobarde (Feigen). Quienquiera que no sobreviva a la Lucha (Kampf), mentirá de donde cayó. El nuevo valor (Mut) debe acostumbrarse asimismo a la firmeza (Stetigkeit), en la lucha por las instituciones educativas (Kampf um die Erziehungsstätten) es donde se educan nuestros Líderes (Führenden), y lo continuarán haciendo por mucho tiempo más. Combatiremos por las fuerzas de nuestro nuevo Reich que el Canciller del Pueblo Alemán Adolf Hitler hizo surgir en la realidad. Una raza dura (hartes Geschlecht) no debe hacer otra cosa que pensar en esta lucha, una raza que vive de pruebas constantes y persiste en dirigirse hacia la meta (Ziel) que se ha comprometido a sí misma. Esta Lucha (Kampf) determinará qué será de la totalidad de los Docentes y Líderes en la Universidad (ein Kampf um die Gestalt des Lehrers und des Führers an der Universität).”


(Traducción del alemán: Nicolás González Varela)

Etiquetas: , , ,