lunes, abril 05, 2010

Marx, lector anómalo de Spinoza (II)

"Incluso en el caso de los filósofos que dan forma sistemática a su trabajo, Spinoza, por ejemplo, la verdadera estructura interna del Sistema es muy diferente de la forma en que fue presentado conscientemente por él."
(Carta de Karl Marx a Lasalle,
31 de mayo, 1858)





Marx hacia la izquierda liberal: El inicio de la vida universitaria de Marx no fue muy brillante. En octubre de 1835 un joven Karl abandona su casa paterna en Treveris para dirigirse a Bonn, centro cultural de la Renania burguesa, a estudiar derecho, la profesión que desea para él su padre.[1] La universidad no contaba con más de setecientos estudiantes matriculados y poco antes de la llegada de Marx un pequeño grupo de republicanos y liberales habían intentado disolver, con un putsch mal planificado, la Dieta federal de Bonn y constituir un gobierno provisional republicano. Las persecuciones se desencadenaron, en especial, contra las asociaciones de estudiantes universitarios y secundarios. Justo en el otoño de 1835, cuando Marx llegaba a la ciudad, se encarcelaba a sospechosos de alta traición y subversión contra el estado todos los días. Las mismas autoridades de la universidad, con agentes policiales y soplones en las aulas, denunciaban, apresaban, expulsaban y encarcelaban a docenas de estudiantes y profesores. De manera similar a otro joven estudiante de filología desganado, un tal Friedrich Nietzsche, Marx asiste con fastidio a la currícula académica jurídica e institucional, aunque se anote paralelamente en actividades extracurriculares que nada tienen que ver con la jurisprudencia: un curso de mitología greco-romana, otro sobre arte moderno y a uno sobre Homero, dado nada más ni nada menos que por el famoso poeta schellinguiano August Wilhelm von Schlegel.[2] La poesía, el romanticismo Graecophilie de moda, la vie de bohème ocupan todos sus días.[3] Allí ingresará como miembro activo de un círculo literario en torno a un “socialista verdadero”, el feuerbachiano Karl Grün, traductor al alemán de Proudhon, y futuro objeto de sus crítica mordaces en el capítulo IV de La Ideología Alemana de 1845.[4] Según los documentos de la policía, el Klub no era tan inocente como parecía en apariencia: sus fundadores eran renanos radicalizados, como Ferdinand Fenner von Fenneberg (uno de los revolucionarios más activos en la futura revolución de 1848-1849 en Viena y Baden) y un poeta de Trier, Biermann, que había sido ya culpado de ser autor de “poemas subversivos”.[5] En el mismo círculo conocerá a dos demócratas radicales que tendrán amplia influencia en la futura etapa del Marx liberal, como Oppenheim y Bernays.[6] Parece que Marx era muy activo entre el grupo de poetas, era considerado una de sus figuras, junto al mencionado Grün y al que luego sería un famoso poeta lírico, Emanuel von Geibel. Su padre aprobó el ingreso de su hijo en el Klub literario, escribiéndole que “tu pequeño círculo me gusta más que la taberna. Los jóvenes que gustan de tales reuniones son necesariamente seres cultivados, y comprenden mejor su valor de futuros ciudadanos que aquellos otros que conceden su más alta estimación a la peor brutalidad.”[7] Los informes policiales prusianos sobre el Klub de poetas reconocen su total inocencia política y falta de conexión con grupos o personalidades subversivas.

En 1836 se desata el conflicto con su padre, el motivo es tanto sus desbocadas deudas económicas como su desinterés por la carrera de abogado.[8] A regañadientes sigue cursos de derecho germánico antiguo, pero asiste nuevamente a otro curso de Schlegel sobre Propercio. En julio de 1836 su padre le obliga a pedir el traslado a la Universidad de Berlín, en el interín tiene un duelo de honor con otro estudiante de la corporación de derecha Borussia Korps.[9] En Bonn, consultando el certificado secreto envíado por la universidad a Berlín, es comprobable que el joven Marx no estaba interesado en la política y no había pertenecido ni simpatizado con ninguna organización “peligrosa o prohíbida por las autoridades”.[10] En esta época Marx todavía compartía con su padre las simpatías por una utopía política basada en una monarquía constitucional de corte limitadamente liberal.[11] Como vimos Marx parte de un entorno monárquico-liberal, en su etapa de Bonn y Berlín se desplazará hacia la izquierda con su incorporación al movimiento de los Linkshegelianer, Jóvenes Hegelianos, se hará republicano hacia el fin de sus estudios universitarios, para finalmente transformarse en comunista hacia 1843, cuando tenga veinticinco años. Muchos biógrafos reconocen la complejidad y el carácter tortuoso de la formación y educación política de Marx (por ejemplo en comparación con la más lineal y coherente de Engels), que sufrió el influjo de distintas influencias desde su adolescencia.

El Marx que desembarca en Berlín es un joven aparentemente alejado de cualquier interés por la política y vagamente monárquico constitucional. El clima cultural de la Bildung berlinesa es bien diverso al de Bonn: crítico, anticonformista, serio y severo. Como decía el filósofo Ludwig Feuerbach “aquí no hay francachelas, duelos o alegres salidas en grupo, en ninguna otra universidad puede encontrarse una aficción igual al trabajo… en comparación con este Templo del Trabajo, las otras universidades alemanas parecen tabernas…” El 22 de octubre de 1837 se matriculó en la Facultad de Derecho, alquilando una modesta habitación, no lejos de la sede universitaria. La universidad estatal Friedrich Wilhelm de Berlín, a la que Hegel había llamado en su discurso inaugural de 1818 “centro de toda Cultura y de toda Verdad”, tenía además otra característica político-filosófica: era el centro del Hegelianismus, los discípulos de Hegel ocupaban muchas cátedras, entre ellos se encontraba el más brillante, polémico y radical de todos: Eduard Gans.[12] Gans, a quién el poeta Heine apodaba el Oberhegelianer,[13] de fuerte impronta saintsimonista, enfatiza la crítica social y política de la filosofía de Hegel, incluso la “liberaliza”: “Los saintsimonianos han observado correctamente que la Esclavitud no ha desaparecido y que, no obstante haber sido abolida de un modo formal, continúa existiendo en la realidad de la manera más absoluta. Así como antaño Señor y Esclavo eran condiciones opuestas, y luego le siguieron Patricio y Plebeyo, y más tarde Soberano y Vasallo, actualmente el hombre ocioso se enfrenta al hombre que trabaja. Basta con visitar las fábricas para ver cientos de hombres y mujeres extenuados y miserables, que sacrifican su salud al servicio y provecho de un solo hombre y sustituyen los placeres de la vida por una paupérrima remuneración. ¿No es acaso pura Esclavitud explotar a un hombre como si fuera una bestia concediéndole, únicamente, la libertad de morirse de hambre? ¿No es posible despertar una conciencia moral en estos proletarios desventurados y conducirlos a tomar parte activa en el trabajo que ahora ejecutan de modo automático? El criterio que el Estado se debería ocupar de las clases más pobres y numerosas es uno de los más profundos de nuestro tiempo… la historia futura hablará más de una vez de la lucha de los proletarios contra los estamentos medios. La Edad Media poseía en las Corporaciones una organización social del trabajo. Las Corporaciones han desaparecido, ya no pueden re establecerse. Pero: ¿no ha escapado el trabajador, ahora liberado del despotismo de las Corporaciones y la dominación absoluta del Señor, para caer bajo el dueño de la fábrica? ¿Existe algún medio para evitar esta situación? Sí, lo hay: la libre Corporación (freie Corporation), la Socialización (Vergesellschaftung).”[14] El Marx maduro utilizará la idea de Vergesellschaftung en el mismo Das Kapital, tanto como el proceso esencial de transición al Socialismo y al Comunismo, como para entender los efectos de susbsunción real del trabajo al capital. Además Gans puede considerarse el primer profesor universitario “político” alemán, que, ante la falta de un parlamento y de libertad de expresión, utilizaba la cátedra como forum y tribuna de discusiones político-filosóficas. Fue clave en el proceso de nacimiento desarrollo y de la llamada “Izquierda Hegeliana”, a la que luego pertenecería el propio Marx, aunque su posición debiera ser calificada come centrista dentro del universo del Hegelianismus. La primera apropiación de Hegel (y de ciertas perspectivas del socialismo naciente) por Marx, el transfert inicial de su filosofía y del método dialéctico, fue a través precisamente de las clases de Gans.[15] En sus enseñanzas sobre la criminalidad, Gans, uno de los primeros en plantear el problema de la Soziale Frage (la Cuestión Social), afirmaba por ejemplo que la canaille delictiva, derivada del conflicto de clases y estamentos, es un hecho, no un derecho (como deducía la escuela reaccionaria del derecho), y citando a Saint-Simon positivamente, señalaba que era una situación histórica que podía y debía ser superada por la Humanidad.[16] Gans está considerado hoy como uno de los autores fundamentales en el nacimiento de la moderna filosofía política en Alemania. Además también era partidario de una monarquía constitucional de corte social, estilo inglés, con amplia protección social, una suerte de Ur-Welfare State. Finalmente, la influencia del saintsimonnisme y del protocomunismo de Babeuf también llegaba al joven Marx indirectamente de la mano del último Fichte y su Teoría del Estado.[17]

En Berlín Marx comienza una actividad frenética: lee, estudia, participa en círculos intelectuales y… sigue con su “nebuloso romanticismo” en forma de versos mediocres y novelas a lo Tristam Shandy que nunca concluye. Empieza a escribir una ambiciosa obra (jamás concluída e irremediablemente perdida) de teoría filosófica del derecho y el estado cuyo título era Versuch einer Rechtsphilosophie (Ensayo sobre Filosofía del Derecho). Su libro inconcluso se basaba esencialmente en la Filosofía del Derecho de Kant, de Fichte y de Savigny.[18] El eco de estos manuscritos sobre filosofía del derecho y el combate teórico-político entre la Escuela Histórica (Savigny) y la Escuela Reaccionaria (Hugo) enfrentadas a la Escuela Racional (Hegelianismus), se plasmarán más tarde en el artículo Das philosophische Manifest der historische Rechtsschule (“El manifiesto filosófico de la Escuela Histórica del Derecho”), aparecido en 1842 en el diario liberal renano Rheinische Zeitung.[19] Así mismo el contraste entre Gans y Savigny[20], como entre Savigny y Thibaud, o sea entre dos escuelas de interpretación del derecho opuestas (que mediatizaban una sorda lucha política entre el nacional liberalismo y la izquierda liberal), le permitió comprender las tensiones dentro del mismo pensamiento burgués. Savigny rechazaba la idea de un derecho natural como una abstracción vacía de sentido y consideraba al Derecho como una cosa concreta, nacida del irreducible Volkgeist, del espíritu de un Pueblo y de la historia de una nación en la lucha por su individualidad. A esta reaccionaria escuela se le oponía el saintsimonisme hegeliano del brillante orador Gans, en una sorda discusión que sobrepasaba los límites académicos para hacerse eminentemente política.[21] Es razonable suponer que el joven Marx, a través de la lectura crítica tanto de Fichte, Hegel como de Saint-Simon y Spinoza, haya llegado a los límites de la propia filosofía política del Liberalismo, haciéndola implosionar. Hegel y Spinoza representaban la radicalización, culminación y decadencia de la Weltanschauung liberal más radical, su punto máximo de expansión y legitimación; los puntos ciegos y contradicciones de sus sistemas exigían una Kritik, es decir: novísima conservación y superación, una Aufhebung ya no meramente imaginada. Los progresos y rupturas a nivel teórico en estos años de Marx fueron, simultáneamente, cambios radicales en su propio proyecto ético.

Ya en estos primeros esbozos durante el semestre de invierno 1836-1837 Marx inaugura un curioso estilo de trabajo que jamás abandonará: escribe, con una grafía propia de un “jeroglífico egipcio” (como dirá Engels)[22], minuciosa e incansablemente transcribe notas de lecturas, extractos y comentarios sobre los libros que lee en profundidad: hasta 1849 escribió treinta y uno de estos cuadernos. En una carta a su padre en 1837, el joven Marx le confiesa que “me había acostumbrado a hacer extractos (Exzerpte) de todos los libros que leía…” Su hija Elanor recuerda la impresionante “capacidad casi sobrehumana de trabajo y aquella laboriosidad que caracterizaron a Marx a lo largo de su vida entera… lo vemos escribir docenas de pliegos y destruir luego sin la menor vacilación todo lo escrito, preocupado tan solo por ‘poder ver claro ante sí mismo’, hasta llegar a esclarecer y dominar por completo los problemas que lo torturaban; lo vemos criticarse y criticar severamente lo que hace. Y encontramos… al lector infatigable que todo lo abarca y todo lo devoraba, sin dar jamás prueba de estrechez o unilateralidad. Todo, Jurisprudencia, Filosofía, Historia, Poesía, Arte, era buena agua para su molino; en nada de lo que emprendía se quedaba nunca a medias.” A lo que hay que sumarle addendas, notas bene y marginalias en los libros personales de su biblioteca, que muchas veces “completaban” sus ideas.

Podemos clasificar su metodología de trabajo en los siguientes puntos:1) lecturas de libros, con marcas de lectura y comentarios; 2) redacción de cuadernos de extractos o Exzerptes; 3) elaboración de cuadernos de notas marginales o memoranda; 4) confección de manuscritos monográficos o monotemáticos; 5) redacción de manuscritos “semi-públicos”, con difusión restringida; 6) confección de borradores y pruebas para la imprenta; 7) finalmente los libros y panfletos que llegaban al público. Esta complicada y meticulosa técnica de trabajo intelectual se agravaba con una extrema escrupulosidad en las fuentes que llega a la exasperación.[23] El trabajo esotérico en los Hefte y Exzerpte, tal como lo hará con los neokantianos, Aristóteles, Hume, Leibniz o en el caso de Spinoza en esta época, será de enorme importancia para la comprensión hermeneútica del itinerario intelectual de Marx.[24]


Nicolás González Varela



Notas:

[1] La cronología día a día de la vida de Marx en: Draper, Hal; The Marx-Engels Chronicle, Vol. I, Schocken Books, New York, 1985. Heinrich, su padre, deseaba que su hijo se colocara como funcionario de justicia en los nuevos tribunales que se habían creado en la región de Tréveris.

[2] Los cursos y las asistencias de Marx se encuentran en: MEGA (1), I, Band I, 2, p. 194.

[3] Los poemas fueron compilados en un cuaderno por su hermana Sophie. Sobre Marx como poeta y novelista satírico, una faceta poco conocida en la Marxologie, véase: Johnston, W. M.; Karl “Marx’s verse of 1836-1837 as a Foreshadowing of his Early Philosophy”, en: Journal of the History of Ideas, XXVIII, 1967, pp. 259-268; Reeves, N.; “Heine and the Young Marx”, en: Oxford German Studies, VII, 1973, pp. 47-52. También Rose, Margaret A.; Reading the Young Marx and Engels. Poetry, Parody and the Censor, Croom Helm, London, 1978. También analiza el espesor literario de Marx S. S. Prawer en su bello libro Karl Marx and World Literature, Oxford University Press, London, 1978, capítulo I, “Prometheus”, p. 1. Sobre la vida del joven Marx en Bonn y Berlín, véase: Cornú, Auguste; Carlos Marx/Federico Engels. Del idealismo al materialismo histórico, Platina –Stilcograf, Buenos aires, 1965, Tomo I, “Los años de infancia y de juventud. La izquierda hegeliana. 1818-1820-1844”, p. 61.; es útil su anterior trabajo: Karl Marx. El hombre y la obra. Del hegelianismo al materialismo histórico (1818-1845), Editorial América, México, 1938; también S. Miller y B. Sawadzki, Karl Marx in Berlin. Beiträge zur Biographie von Karl Marx, Das neue Berlin, Berlin, 1956.

[4] Die deutsche Ideologie, Band II, Kritik des deutschen Sozialismus in seinen verschiedenen Propheten, Kap. IV. “Karl Grün: ‘Die soziale Bewegung in Frankreich und Belgien’ (Darmstadt 1845) oder Die Geschichtschreibung des wahren Sozialismus”, en: Karl Marx - Friedrich Engels; Werke, Band 3, Dietz Verlag, Berlin DDR, 1969, p. 5–530. A pesar de sus diferencias, Grün, después de muerto el filósofo y por encargo de su familia, fue el editor de las primeras obras escogidas de Marx. Véase: Strassmaier, J.; Karl Grün und die Kommunistische Partei 1845-1848, Karl Marx-Haus, Treveris, 1973.

[5] Véase: Sperber, Jonathan; Rhineland Radicals: The Democratic Movement and the Revolution of 1848-1849, Princenton University Press, Princenton, 1992, p. 197 y 421.

[6] Marx mantendrá con Oppenheim, futuro gerente del diario de la izquierda liberal Rheinische Zeitung, donde Marx será articulista destacado y luego Chef Redakteur, intensa relaciones en la década de 1840. Igualmente con Bernays, animador y alma mater del diario socialista Vorwärts. Véase: Hirsch, H.; Karl Ludwig Bernays und die Revolutionserwartung vor 1848, Karl Marx-Haus, Treveris, 1976. Las relaciones del joven Marx con el milieu liberal radical en: Lacascade, Jean-Louis; Les métamorphoses du jeune Marx, PUF, Paris, 2002, p. 77 y ss.

[7] En: MEGA (1), I, 1 / 2, p. 189.

[8] El intercambio epistolar con su padre por su conducta y bajo rendimiento en: MEGA (1), I, Band I, 1, p. 189 y ss.

[9] Sobre el período berlinés, véase el artículo de Walther G. Oschilewski, “Karl Marx als Student in Berlin”, en: Bär von Berlin, III, 1953, pp. 118-119. El duelo tuvo lugar en algún momento de agosto de 1836. Marx recibió una herida no muy profunda encima del ojo izquierdo.

[10] El expediente académico-político de Marx de la Universidad de Bonn en: MEGA (1), I, Band I, 2, p. 195.

[11] Como lo ha demostrado Richard N. Hunt en su libro The Political Ideas of Marx and Engels. I, Marxism and Totalitarian Democracy, 1818-1850, University of Pittsburgh Press, Pittsburgh, 1974, Cap. “Marx’s Political Education”, p. 18

[12] Marx asistirá a varios curso de Gans, entre ellos uno sobre Teoría del Derecho Criminal en el semestre de invierno 1836-1837 y otro sobre Landsrecht, el derecho prusiano en 1838. En el certificado de estudios se señala con la máxima calificación el rendimiento de Marx en este curso. Sobre Gans como filósofo del derecho radical y editor de Hegel, véase: Michael H. Hoffheimer; Eduard Gans and the Hegelian philosophy of law, Kluwer Publishing, Dordrecht, 1995. En la pp. 8-9 se discute las posibles influencias de Gans sobre el joven Marx. Sobre Hegel y sus relaciones teórico-prácticas con el Frühsozialismus/Utopischer Sozialismus, las bellas páginas de Jacques D’Hondt en su artículo “Hegel y los socialistas”, en: De Hegel a Marx, Amorrortu, Buenos Aires, 1974, pp. 175-203.

[13] Heinrich Heine; Säkularausgabe, vol. 20: Briefe 1815–1831, ed. Fritz H. Eisner, Akademie Verlag and CNRS, Berlin and Paris, 1970, p. 273. Sobre la relación entre Heine y Gans, cf.: S. S. Prawer, Heine’s Jewish Comedy, Clarendon Press, Oxford, 1983, pp. 10–43; y Norbert Waszek, “Aufklärung, Hegelianismus und Judentum im Lichte der Freundschaft von Heine und Gans”, en: Aufklärung und Skepsis. Internationaler Heine-Kongress 1997, ed. Joseph A. Kruse, Bernd Witte, and Karin Füllner, Metzler, Stuttgart, 1998, pp. 226–41.

[14] Gans, Eduard; Rückblicke auf Personen und Zustände, Verlag von Vait und Comp., Berlin, 1836, pp. 99-101. El libro ha sido re-editado al cuidado del especialista Norbert Waszek por la editorial Fromman-Holzboog de Sttutgart en 1995. La mención de Gans a “libres Corporaciones” se refiere a la libertad sindical, prohíbida en Europa e incluso castigada en lo penal. Entre otras cosas, Gans utiliza, cuando habla del capitalismo actual, el concepto hegeliano de bürgerliche Gesellschaft.

[15] Asi lo ha demostrado Norbert Waszek, véase: “Eduard Gans on Poverty: Between Hegel and Saint-Simon”, en: The Owl of Minerva. Journal of the Hegel Society of America. 18 (1987), pp. 167-178; parcialmente recompuesto como “Eduard Gans on Poverty and on the Constitutional Debate”, en: Douglas Moggach (Ed.), The News Hegelians. Politics and Philosophy in the Hegelian School, Cambridge University Press, New York, 2006, pp. 24-49. y también el importante artículo: “Zwischen Hegel und Marx. Eine Würdigung Eduard Gans' anläßlich der 150. Wiederkehr seines Todestages (5. Mai 1839)”, en: Dialektik. 17 (1989), pp. 162-176. Sobre Marx (y Engels) en la universidad de Berlín, véase: Günther Rose; “Karl Marx und Friedrich Engels an der Berliner Universität”, en: Forschen undWirken. Festschrift zur 150-Jahr-Feier der Humboldt-Universit¨at zu Berlin, 2 vols., Deutscher Verlag der Wissenschaften, Berlin, 1960, vol. I, pp. 133–163. Gans además tenía una relación estrecha con Arnold Ruge y el primer órgano de prensa de los Jóvenes Hegelianos, el Halleschen Jahrbücher für deutsche Kunst und Wissenschaft, fundado por él en enero de 1838, quién convocaría al joven Marx para iniciarse en el periodismo político. Gans, además, fue uno de los siete editores de las primeras obras completas de Hegel.

[16] H. Lübbe, Politische Philosophie in Deutschland. Studien zu ihrer Geschichte, DTV, München, 1974, pp. 71 y sig.

[17] Sobre Fichte y la influencia de Saint-Simon y Babeuf en su teoría del estado, véase la “Présentation” de Jean-Christophe Goddard a la traducción al francés de las lecciones de 1813 Die Staatslehre oder über das Verhältniss des Urstaates zum Vernunftreiche (La doctrina del Estado o sobre la relación entre el Estado Originario y el Reino de la Razón). En: Fichte, J. G.; La doctrine de l'Etat 1813, J. Vrin, Paris, 2006, pp. 7-27. El Marx maduro conservará en su biblioteca todos los trabajos de Saint-Simon en francés, adquiridos por esta época. Su biblioteca hacia 1850, poseía los siguientes textos: 1) las Oeuvres, Capelle, libraire-editeur,Paris, 1841, sólo el tomo I, que contenía el famoso Catechisme politique des industriels de 1819; 2) L'Industrie, ou discussions politiques, morales et philosophiques. Dans l'interet de tous les hommes livres a des travaux utiles et independans; Au bureau de l'administration, Paris, 1817, sólo el tomo I; 3) El artículo “Lettre de M. le comte de Saint-Simon, sur l'établissement du parti de l'opposition”, aparecido en Le Censeur, 3 (1815), pp.334-356, encuadernado; 4) números de la revista Religion saint simonianne. Articles extraits du ‘Le Globe’, journal de la doctrine de Saint-Simon, Paris, 1832; y 5) de Prosper Enfantin su Doctrine de Saint-Simon, Bureau de l'Organisateur, Paris, 1831. cf: Kaiser, Bruno; Das Schicksal der Bibliothek von Marx und Engels; Dietz Verlag, Berlin/DDR, 1967, p. 209 y ss. Por cierto ciertas fórmulas de Saint Simon son de origen spinoziano, como el reemplazo Dios por un principio material, la Loi universelle de la gravitation. Quedan todavía trazas de las simpatías de Marx por Saint Simon en la crítica a Karl Grün, que se vanagloriaba de ser saint-simoniano, en Die Deutsche Ideologie de 1845.

[18] Esbozo de la obra en cartas a su padre, véase: MEGA (2), III, I, pp. 9-18; fuentes sobre este primer tentativo teórico de Marx en: MEGA (2), I, I pp. 1274-1276. Por lo que se deduce, Marx había escrito más de trescientos folios de esta obra perdida.

[19] Originalmente escrito para la revista Anekdota de Arnold Ruge, apareció el número 221, del 9 de agosto de 1842. Marx le había prometido a Ruge una serie de cuatro artículos criticando sucesivamente la Escuela Histórica del Derecho, el arte religioso, el Romanticismo y los “filósofos positivistas”, de los cuales finalmente escribió uno. En: Marx/Engels; Werke, Band I, pp. 78-85. En español: Carlos Marx/Federico Engels, Obras fundamentales. Marx: Escritos de Juventud, FCE, México, 1982, pp. 237-243. El abordaje de Marx oponiendo estos dos autores es curioso, ya que se consideraba a Hugo el maestro de Savigny y el creador de la Escuela Histórica del Derecho.

[20] Marx asistió a cursos del propio Savigny en el semestre de 1836-1837 sobre las Pandectas o Digesta, es decir el Corpus Iuris Civilis (Cuerpo de Derecho Civil, en latín), que es la más importante recopilación de derecho romano existente. De las Pandectas estudió fuentes y comentarios, además tradujo los dos primeros libros del latín “como simple escolar, sin criticarlas en absoluto.”

[21] Gans le dio la más alta nota al alumno Marx en su certificación analítica del curso.

[22] La horrible grafía de Marx era mítica, incluso en cartas a su familia pedía disculpas por die unleserliche Schrift und den schlechten Stil, la letra ilegible y el pobre estilo.

[23] Como recordará en 1904 su yerno Paul Lafargue la impaciencia de Engels por “la excesiva escrupulosidad de Marx, que no quería establecer ninguna afirmación que no pudiera demostrar de diez formas diferentes…”, en: Enzensberger, H. M.; Conversaciones con Marx y Engels, Anagrama, Barcelona, 1974, p. 38.

[24] Como lo reconoce, entre otros, el gran marxólogo Maximilien Rubel; véase: “Les Cahiers d’étude de Marx”, en: Marx critique du Marxisme, Payot, Paris, 1974, pp. 301-359. Rubel insinúa la hipótesis que Marx destruyó estos primeros esbozos y manuscritos ante la angustia de confrontarse con el “Espíritu del Sistema” hegeliano; véase su “Notice”, en: Max, Karl; Oeuvres. III. Philosophie, p. 786. Lamentablemente muchos cuadernos de la época berlinesa del primer período se han perdido, véase: Duichin, Marco; “Les premiers écrits berlinois de Marx, 1836-1837. Hypothése pour une reconstruction”, en: 1883-1983. L’ouvre de Marx un siècle après, G. Labica ( ed.), PUF, Paris, 1985, pp. 71-79. Un útil biorritmo materialista de la obra de Marx, tanto esotérica como exotérica, en el artículo de Raúl Rojas; “Die literatishe Produktion von Marx im Zeintraum 1840-1883 – ein materialistisch fundierter Bio-Rhythmus”, en: PROKLA, 72, 18 Jahrang, 1988, Nº 3, pp. 117-120.


Ilustración: "Karl Marx", por Norman Levine, "The New York Review of Books", 1968.

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11 Comments:

Blogger Historia Militar said...

Como simepre, un excelente articulo, felicitaciones

2:15 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Muy bueno, ¿hay más? ¡Espero que sí!

Felicitaciones.

Darío.

9:47 p. m.  
Anonymous Jose Emilo said...

Me parece que se le ha incluido un tanto de humor y fantasía al estílo de la literatura más popular en Latinoamerica.

A rasgos generales entre parrafos 1 y 2 es muy difuso el estilo.

¿será producto de mi ignorancia tal aseveración? será mejor aclararlo antes de caer en excitaciones desmedidas.

Saludos.

4:54 p. m.  
Blogger NiklasGV said...

José Emilio: es posible, se trata de trasladar un texto académico al formato más liviano de un blog. Disculpe las incoherencias, si ha encontrado alguna. Gracias por su lectura tan atenta.

6:13 p. m.  
Anonymous Jose Emilio. said...

Entendido. Muy pertinente aclaración, eso imaginaba; aunque le inclusión de un par de personajes me sigue resultando dificil de comprender, esperaré sus proximos artículos.

8:14 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Nicolás, me gustaría saber como sigue, aunque estimo que estás dandole una prioridad a Spinoza —por ejemplo sobre Hegel— que habría que defenderlo fuerte con argumentos.
Gran abrazo y felicitaciones por el ecelente trabajo!
Diego

11:23 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

El individuo se da realidad sólo en cuanto entra en la
existencia en general; por lo tanto, en la particularidad determinada,
y se limita exclusivamente a una de las esferas
particulares de la necesidad. Los sentimientos éticos en este
sistema son, por lo tanto, la honradez y la dignidad de clase;
esto es, en hacerse (el individuo), por propia determinación
y gracias a la propia actividad, diligencia y destreza, miembro
de uno de los momentos de la Sociedad Civil, y mantenerse
como tal y cuidar de sí sólo en esta mediación con lo universal;
así como ser reconocido por este medio en la propia
concepción y en la concepción de los demás.
La moralidad tiene en esta esfera su puesto característico
en el cual domina la reflexión (del individuo) sobre la
propia acción, el fin de las necesidades particulares y del bienestar,
y la accidentalidad en la satisfacción de los mismos
constituye también como deber un apoyo contingente y singular.
El hecho de que el individuo, al principio (especialmente en la
juventud), rehuye el pensamiento de decidirse por una clase particular
y lo considera como una limitación de su determinación universal
y como una necesidad meramente exterior, reside en el pensamiento
abstracto, el cual se detiene en lo universal y por eso, en
lo Irreal; y no reconoce que para existir, el concepto en general,
llega a la distinción del concepto y de su realidad y, en consecuencia,
a la determlnidad y a la particularidad (v. } 7), y que, solamente
con esto, puede adquirir realidad y objetividad ética.

La relatividad de la relación de reciprocidad de las necesidades
y del trabajo para ellas, tiene, ante todo, su reflexión
en sí, en general, en la personalidad infinita, en el derecho
(abstracto). Pero esta esfera de lo relativo como educación
es la que da al derecho la existencia para ser umversalmente
reconocido, sabido y querido y mediante este ser
sabido y querido, el tener validez y realidad objetiva.
Pertenece a la educación, al pensamiento, en cuanto conciencia
del individuo en la forma de la universalidad, el hecho de que el
Yo sea concebido como persona universal en la cual todos son idénticos.
El hombre tiene valer porgue es hombre, no porque sea judio,
católico, protestante, alemán, italiano, etcétera. Esta conciencia, por
la que el pensamiento tiene valor, es de una Infinita importancia;
y sólo entonces es defectuoso cuando se afirma como cosmopolitismo
a fin de oponerse a la vida concreta del Estado.

La realidad objetiva del Derecho consiste, parte en ser
para la conciencia, en general, un llegar a ser conocido; y,
en parte, en tener la fuerza de la realidad y ser válido, y por
lo tanto, ser conocido también como lo umversalmente válido.
La libertad de la voluntad, según esta determinación,
es arbitrio, en el cual están contenidas estas dos cosas: la
reflexión libre, que abastece todo, y la dependencia del contenido
y de la materia, considerados interna o externamente.
Mientras este contenido necesario en sí como fin es, a la
vez, determinado como posible frente a aquella reflexión,
el arbitrio es la contingencia en cuanto voluntad.
Con la decisión, la voluntad se pone como voluntad de
un individuo determinado y que se distingue por sí, frente
a otro. Pero, además de esta finitud como conciencia
la voluntad inmediata es formal, en razón de la diferencia
entre su forma y su contenido le pertenece sólo la
decisión abstracta como tal, y el contenido no es, todavía,
el contenido y la obra de su libertad.
Para la inteligencia, en cuanto pensante, el objeto y el contenido
permanecen como algo universal y ella misma se comporta
como actividad universal. Lo universal tiene en la voluntad esencialmente
el significado de lo mío, como individualidad, y en la
voluntad inmediata, esto es formal, el significado de la individualidad
abstracta no penetrada aún de su libre universalidad. En la
voluntad, por consiguiente, tiene principio la particular finitud de
la inteligencia, y sólo porque la voluntad.

6:03 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

se eleva de nuevo al pensamiento
y da a sus fines la inmanente universalidad, anula la
diferencia de la forma y del contenido y se vuelve voluntad objetiva,
infinita.
Poco entienden, en consecuencia, de la naturaleza del pensar y
del querer aquellos que piensan que el hombre es infinito en la
voluntad, pero en el pensamiento, o verdaderamente en la razón,
Qué nos queda frente a estas particularidades?
¿Cómo podríamos nosotros, cómo podría yo, sobreponerme a ellas como más universal, cuando ellas mismas son lo universal como tal? Cuando nos ponemos en una sensación, en un fin, o un interés y en él nos sentimos limitados, sin libertad, entonces el lugar en que podemos, saliendo de tal posición, encontrar de nuevo la libertad, es el lugar de la certidumbre de sí mismo, de la pura abstracción, del pensamiento. O igualmente, cuando queremos hablar de las cosas, llamamos a la naturaleza o esencia de las mismas su concepto, que sólo existe para el pensamiento; pero mucho menos todavía podemos decir que dominamos los conceptos de las cosas, o que las determinaciones del pensamiento, cuyo complejo ellos representan, están a nuestro servicio; al con-trario, nuestro pensamiento debe ceñirse a ellos, y nuestro albedrío o libertad no pueden dirigirlos a nuestro antojo.
Entonces, puesto que el pensamiento subjetivo es nuestro más propio acto íntimo, y el concepto objetivo de las cosas constituye su naturaleza, no podemos salimos de aquel acto, no podemos sobreponemos a él, y tampoco podemos sobrepasar la naturaleza de las cosas. Sin embargo podemos prescindir de esta última determinación. Ella coincide con la primera en tanto que da sólo una relación de nuestros pensamientos con la cosa; pero no daría sino algo vacuo, porque por este medio la cosa se erigiría en regla de nuestros conceptos; la cosa, sin embargo, ya no puede ser para nosotros más que los conceptos que de ella tenemos. Cuando la filosofía crítica entiende la relación de estos tres términos, como si pusiéramos los pensamientos cual medio entre nosotros y las cosas, en el sentido de que este medio más bien nos separa de ellas, en vez de unimos a ellas, hay que oponer a esta manera de ver la simple observación de que precisamente dichas cosas, que tendrían que estar situadas en un más allá en la extremidad opuesta a la que nos hallamos nosotros y el pensamiento a ellas referido, no son en sí mismas sino objetos del pensamiento, y asimismo del todo indeterminados, son solamente un único objeto de pensamiento —la llamada cosa en si-.; de la abstracción vacía. (-

6:05 a. m.  
Blogger Maulwurf said...

Nicolás, si fuiste vos el que mando esto de Hegel te diría que Marx estaría en todo de cauerdo con ese plateo. Solo que puesto de manera idealista. O sea, el desarrollo de la idea por sí, por fuera de cualquier desarrollo concreto material. Vistes lo que plantea Engels en AntiDúring: “La libertad de la voluntad no es, pues, otra cosa que la capacidad de decidirse con conocimiento de causa”. Editorial Claridad 1972. Pág. 125. Me parece que es lo mismo que traes de Hegel.
Saludos, Diego

9:33 p. m.  
Blogger Andrés I. said...

Nicolás, genial el artículo. Es excelente la capacidad de reconstrucción histórica de la formación de Marx. La mayoría de los trabajos que citas no los conocía.
Me queda una duda con respecto a la relación de Marx con Sauvigny. Tenía entendido que había una importante relación entre ambos, de una estima personal mutua. Al punto de reconocer Sauvigny a Marx como uno de sus estudiantes más importantes. ¿Podrás confirmarme esto? ¿ Existió tal relación y hasta tal punto de fraternización? Un abrazo desde Buenos Aires, Andrés.

10:16 p. m.  
Blogger NiklasGV said...

Gracias a todos por la lectura. Para Andrés: Que se sepa no tuvo ninguna relación con Savigny, más allá de ser alumno en un curso sobre las Pandectas romanas. Si Marx se transformaba en hegeliano, debemos pensar que la primera crítica profunda a la Escuela Histórica del Derecho (Savigny-Hugo, que se oponía al filosofía de la Gran Revolución) vino de Hegel.

6:20 p. m.  

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